… A vueltas con los repartidores de costes

Ramón Pedro Bayer -Presidente de la Federación de Mantenedores de Calor y Frio de Euskadi, miembro de CNI-

Con fecha 13 de febrero de 2016 fue publicado el Real Decreto 56/2016, de 12 de febrero, por el que se transpone la Directiva 2012/27/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de octubre de 2012, relativa a la eficiencia energética, en lo referente a auditorías energéticas, acreditación de proveedores de servicios y auditores energéticos y promoción de la eficiencia del suministro de energía.

En todos los borradores previos a la publicación del citado R.D., se planteaba la incursión en el mismo de la incorporación de sistemas de control individualizado del consumo energético de calor y frío en aquellas instalaciones que no dispusieran en la actualidad, pero, para sorpresa de los conocedores de los mencionados borradores, no se contempla esta situación en el mencionado R.D.

Curiosamente en el Real Decreto 1618/1980 de 4 de Julio -RICCACS- desarrollado a través de instrucciones técnicas complementarias mediante la Orden de 18 de julio de 1981, por la que se aprueban las Instrucciones Técnicas complementarias denominados IT.IC. con arreglo a lo dispuesto en el Reglamento de Instalaciones de Calefacción, Climatización y Agua Caliente Sanitaria, con el fin de racionalizar el consumo energético, se tomaron las primeras medidas realmente importantes de ahorro energético. Entre estas medidas se encuadran los controles de temperatura ambiente en locales fijando las temperaturas máximas de calefacción y mínimas de climatización, los espesores de aislamiento o el control del consumo de ACS.

Con posterioridad, y en la primera revisión seria de la citada Orden, surgió la Orden de 28 de junio de 1984 por la que se modifican determinadas IT.IC. promulgadas por la Orden de 18 de julio de 1981. Entre las reformas que abordó esta Orden, cabe destacar por su relación con el tema que nos ocupa las siguientes:

  • “IT.IC. 04.5.3 Instalaciones colectivas de viviendas.

Deberá existir siempre la posibilidad de interrupción del servicio a cada vivienda. Se recomienda la instalación de contador de calorías en cada vivienda. En todo caso, se dejará prevista su posible colocación.”

  • “IT.IC. 04.6.5 Contabilización del consumo.

En instalaciones colectivas nuevas o antiguas se recomienda que exista un sistema que permita, por medidas directas o indirectas, la contabilización del consumo de energía térmica para cada unidad de consumo, excepto en las instalaciones de A.C.S. en las que, preceptivamente, se dispondrán contadores individuales, de acuerdo con lo especificado en 04.8.1.”

Con todo lo relatado anteriormente, quiero reseñar que no son, en absoluto, novedosas las medidas de control individualizado del gasto que nos sugiere el Parlamento Europeo, y que debido a su recomendación -1984- y posterior obligatoriedad en nuestro país -1998- para los edificios de nueva construcción, esta posible nueva exigencia afectará a un número de edificaciones relativamente importante.

INSTALACIONES POSTERIORES A 1984

Por un lado, nos encontraremos con un porcentaje significativo de edificaciones con instalaciones de calor y/o frio centralizadas, proyectadas y ejecutadas con posterioridad al 2 de julio de 1984, en las que la colocación de un contador de energía en el punto de acceso a la vivienda o local será suficiente para cumplir con el control individualizado del consumo, dado que la Orden de 28 de junio de 1984 ya obliga a la previsión de su colocación. Este tipo de control no tiene ningún tipo de inconveniente, está sobradamente contrastado y sometido a control metrológico, por lo que en cualquier momento el usuario podría solicitar la calibración del equipo ante cualquier duda en la veracidad de su lectura, al no existir factores ajenos al contador que alteren su lectura. Si la vivienda o local no dispone de un sistema de control de temperatura, deberá instalarse para ajustar el consumo energético a las necesidades reales sin producir derroches.

 

INSTALACIONES ANTERIORES A 1984

Por otro lado, tenemos el resto de las edificaciones con instalaciones de calor y/o frío centralizadas, proyectadas y ejecutadas con anterioridad 1984, en las cuales la problemática puede ser diversa según el sistema utilizado para su instalación:

  • Si la instalación fuera por anillos o circuitos independientes para cada vivienda o local la solución ideal sería, localizar el punto de acceso e intercalar en el mismo el contador de energía, así como muy aconsejable el sistema de control de temperatura del local.

  • Si la instalación fuera por columnas de radiador, la más típica en nuestro País hasta la década de los 80, la única solución posible pasa por el control individualizado de cada elemento de emisión -radiador, superficie radiante, etc.-

De estos dos tipos de instalaciones, las más comunes, las primeras no conllevan más dificultades, si bien la problemática en las segundas es más compleja.

En este tipo de instalaciones en las que el control se debe realizar sobre las unidades terminales, ya en el final de la década de los 80 se utilizaron unos dispositivos denominados evaporímetros, los cuales llevaban en su interior un líquido que todas las temporadas había que ser rellenado, según el volumen de evaporación tenido y así se contabilizaba los consumos de calor en las viviendas. En algunos casos, aun se sigue utilizando.

 

LOS REPARTIDORES DE COSTES

En la actualidad, para contabilizar el consumo energético en este tipo de instalaciones, se utilizan los conocidos popularmente como repartidores de coste o calorímetros. Tanto los repartidores de coste como los evaporímetros, a diferencia de los contadores de energía, no miden la energía consumida por cada aparato, sino que facilitan en función de su lectura un reparto más o menos equitativo del consumo energético realizado en la globalidad de la instalación. Es por ello que se debe tener especial cuidado, no solo en el montaje sobre el radiador, sino a la hora de introducir los valores de emisión en el programa de cálculo que soporta las lecturas. No será correcto el reparto de costes si:

  • los valores de emisión no son correctos o,
  • como desgraciadamente suele ocurrir dada la antigüedad de estas instalaciones, por desconocimiento del valor de emisión se introducen otros de radiadores aparentemente similares.

Estas observaciones no debieran ser causa de problemas si realmente nos dejamos aconsejar e instalar los equipos por auténticos profesionales, que no solamente nos van a asesorar, instalar y mantener la instalación durante su vida útil, sino que además van a dar solución pronta a cuantas anomalías o dificultades observemos. En cualquier caso, a la hora de realizar la instalación de este tipo de equipos, concrete con su proveedor cuáles son sus competencias y garantías respecto a la instalación ejecutada.

La sencillez o dificultad de adaptación de cualquiera de los sistemas de control individualizado de consumo, contadores de energía o repartidores de coste, no estriba exclusivamente en los propios equipos, sino en su incidencia en la instalación global.

Debe tenerse en cuenta que no tendría ningún sentido colocar estos sistemas de control, si no pudiéramos actuar sobre el sistema de emisión, ajustándolo a nuestras necesidades, y de esta manera optimizando el consumo generado. Es por ello que a nivel de vivienda o local deberemos disponer de un sistema de control de temperatura tanto global como individual.

En el caso de instalaciones con contador de energía, habitualmente dispondremos de un sistema mediante termostato de ambiente que permita la apertura o cierre del fluido térmico y por tanto aumentando o disminuyendo el consumo energético. También es obligatorio en unos casos y aconsejable en otros la instalación de válvulas termostáticas o termostatos de ambiente en cada espacio que ajusten la temperatura ambiente en el mismo, optimizando la demanda energética del local.

En el caso de instalaciones en que la única solución es la colocación de repartidores de coste, es imprescindible la colocación de válvulas termostáticas o termostatos de ambiente en cada espacio que ajusten la temperatura ambiente en el mismo a través de la apertura o cierre del paso de fluido térmico al elemento emisor.

 

CÓMO AFECTA AL RESTO DE LA INSTALACIÓN CENTRALIZADA

La utilización de cualquiera de los elementos auxiliares señalados provoca anomalías de funcionamiento en el conjunto de la instalación centralizada por variación del caudal necesario, más o menos importante en función de la época del año y de la demanda de la totalidad de los usuarios. Esta circunstancia obliga a realizar actuaciones importantes sobre la instalación centralizada para evitar las consecuencias no deseadas derivadas de las necesidades de caudal en la instalación, tales como aumento de ruidos, vibraciones, deterioro de bombas de circulación, válvulas, etc.

En los últimos borradores conocidos del actual R.D. 56/2016, se indicaba la necesidad de colocar válvula de equilibrio dinámico, bombas con variación de velocidad, etc. Estas y otras medidas son las que debieran ser propuestas por un instalador/mantenedor responsable para facilitar el correcto funcionamiento de la instalación a satisfacción de los usuarios.

En cualquier caso, antes de tomar la decisión de realizar la instalación de un sistema de control individualizado de los sistemas de climatización, considero que es imprescindible analizar el estado real y perspectiva de futuro a medio plazo de su instalación.

Una instalación por columnas cuya antigüedad sea mayor de 40 años, en muy pocas ocasiones va a tener una vida útil prolongada, por lo que se debiera analizar la posibilidad de modificarla y convertirla en una instalación por anillo de vivienda o local, y así contabilizar conjuntos completos aumentando la eficiencia energética de la instalación.

 

Y PARA TERMINAR, UNA REFLEXIÓN

Parece que dentro de los sistemas de climatización solo existen los de emisión de calor, dado que es a los únicos a los que se les está dando resonancia, quizás porque son mayoritarios en estaciones centralizadas, pero también deben tenerse en cuenta los sistemas de aire acondicionado.

Sin duda el consumidor debe pagar en función de lo que gasta y debe conocer el consumo que hace para poder hacer un uso más eficiente de la energía con el consiguiente ahorro.  Por ello en edificios con instalaciones de calefacción centralizada la instalación de repartidores de costes es una medida de eficiencia energética que ahorrará mucho CO2 a la atmósfera y reducirá el consumo de energía del ciudadano. En Europa hace años que se instalan.

En cualquier caso, es aconsejable que antes de realizar un desembolso importante tengamos las ideas claras, y si como en el caso presente estamos pendientes de una situación reglamentaria, no es aconsejable aventurarnos en una travesía que, quizás en su momento no cumpla con las exigencias requeridas.

 

 

 

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