El Administrador, de la “Emoción” a la “Pasión”

… Querido y apreciado “Administrador”, motivador, líder, director, psicólogo, coach, abogado, economista, director de recursos humanos, gestor, tramitador, educador, mediador de conflictos, comunicador, director de compras y ventas, comercial y formador; querido “Administrador”, me pongo en contacto por la presente para mostrarte mis más sinceras disculpas por las noches de sueño que te he quitado, por las objeciones y por las quejas fuera de tono y de tonalidad, por absorber tu energía, por pedirte que arreglaras tú mismo el ascensor el domingo pasado, por culparte de todas las goteras, cuando en realidad la gotera la tenía yo, perdón por el tiempo al teléfono que te quité cuando yo no tenía nada que hacer“.

“…Intenté humillarte en una junta y evidenciarte delante de los demás, así soy yo y te pido perdón por como soy; perdón por aquellas mañanas que pasamos sentados, juntos, uno frente a otro, yo, tu enemigo íntimo, yo, intentando discutir; y tú, con calma, y algo de karma, empatía y cierta asertividad, mirándome y respetando en silencio mis desatinos; también te pido perdón; ¡Ay si fuera posible volver atrás! De tu madre me acordé; ¡pobre mujer! Ni que fuera la culpable de mis goteras, ruidos, grietas y humedades. ¡Por dios! ¡como soy! ¡no me puedo reconocer! Perdón por los milagros que te pedí, ahora que te pienso, te veo superior”.

“Gracias a todos los Administradores de Fincas y a su capacidad de “administrar” emociones porque su motivación también es la nuestra, gracias por mirar hacia adelante”

Me gusta contar mi experiencia, compartir mis retos y ser transparente con mis logros y con mis errores, ambos se han de reconocer, me gusta sentir que ayudo a los demás, me gusta sentirme feliz y disfruto cuando veo que mi equipo se levanta de la cama con las mismas ganas que yo para ir a trabajar; para que esto ocurra, primero hay que amar lo que hacemos y en segundo lugar transmitirlo.

“El camino de la formación y el desarrollo debería centrarse en Sentir, Tocar y Experimentar, y cuando nombro estas palabras me vienen a la cabeza las palabras Motivar y Motivado, motivar que las cosas ocurran y sucedan y estar motivado para ello”

Sentir felicidad, sentir que todo tiene un sentido, sentir que hay un lugar para ti y un sitio en este mundo para hacer lo que realmente te gusta, sentirte útil y necesario y sentir que cuando juntas todo a la vez y lo agitas con fuerza ¿ … ?, conseguir esta explosión de energía positiva pasa por reconocer y reconocernos y por descubrir en nosotros esa capacidad innata para hacer algo extraordinariamente bien, pero … ¿Cuál es nuestra mejor cualidad? Está claro que cualquiera que la hubiera conocido desde un inicio habría triunfado. Una vez escuché un consejo de un padre a un hijo que me llamó la atención y no sólo por el resultado sino por el camino hasta él: Hijo, no te voy a obligar a ir a la Universidad, no te voy a obligar a hacer algo que no te guste, simplemente fórmate en lo que te haga feliz, que te de una educación, unos valores para sumar y ayudar, y una vez que lo hagas, dedícate a ello; una cosa si que te voy a pedir – dijo el padre- y es que lo que elijas tienes que hacerlo como el mejor”.

HOY, ESE HIJO ES ESTRELLA MICHELIN

No todos somos Administradores pero sí todos deberíamos llevar un “administrador de emociones” que dedique tiempo a la reflexión y tiempo para sí mismo; como si se tratara de un séptimo sentido porque en el sexto ya tenemos otro; pero … ¿cuántas emociones conoces o has experimentado? Te sonarán, algunas como la felicidad, la ira, la tristeza, el asco, la culpa, la vergüenza, los celos, el desprecio, la simpatía, la nostalgia, la frustración. Hay emociones que resultan positivas y otras que son negativas, las emociones positivas nos invitan a crecer, a expandirnos, a innovar; por lo general nos centran en aquello que nos gusta, nos hacen ser mas eficientes, tomar mejores decisiones y por supuesto mejoran  nuestra salud física y mental.  Según confluyan estas emociones nuestros niveles  de energía variarán y como tal afectaran a las relaciones que entablamos con los demás, y por supuesto determinarán el valor que demos a las cosas y a la manera de afrontarlas. Si nos centramos en las emociones negativas nos costará más relativizar los problemas y por tanto superarlos “si yo no estoy bien conmigo mismo difícilmente lo estaré con los demás”. Por lo tanto, las emociones y el carácter emotivo, a la hora de canalizarlas, será determinante para tener unos índices apropiados para la superación de retos y objetivos y por cierto, cada vez que menciono las palabras Retos y Objetivos, me vienen a la cabeza otras tres palabras que son Liderazgo, Pasión y Emoción y así sucesivamente con otras  tantas, como Imaginar, Soñar y Dinamizar.

“Me pido un Administrador de emociones con constancia, creativo, aventurero, comunicador, respetuoso, carismático, sobrio y tenaz, me pido un administrador de emociones que se apasione y sepa que en realidad comunicar consiste en escuchar”

Me pido y comparto contigo un administrador de emociones que riegue con la emoción de las cosas su equilibrio emocional, me pido un administrador de emociones con una misión en la vida, que le haga sentir feliz, me pido un administrador de emociones que se ilusione y sea capaz de estrechar y cohesionar lo que “piensa” con lo que “es” con lo que “siente”. Me pido un administrador de emociones que se sienta capaz de dar algo y compartirlo con los demás, me pido un administrador de emociones que se ilusione, me pido un administrador de emociones con constancia, creativo, aventurero, comunicador, respetuoso, carismático, sobrio y tenaz, me pido un administrador de emociones que se apasione y sepa que en realidad comunicar consiste en escuchar.

No siempre la situación es fácil, todos hemos tenido que superar obstáculos y hemos pegado algún que otro tropezón a pesar de que algo en nuestro interior ya nos estaba diciendo que tarde o temprano podía ocurrir, ya sabes querido “administrador de emociones”, me refiero a ese sentido que está en el sexto y nos dice que algo va a llegar. Pero… ¿Qué sentido tendría todo nuestro esfuerzo si en el camino sólo es necesario acelerar? ¿Dónde hubiera quedado esa parte de experiencia y de aprendizaje?

“¿Qué sentido tendría todo nuestro esfuerzo si en el camino sólo es necesario acelerar? ¿Dónde hubiera quedado esa parte de experiencia y de aprendizaje?”

A veces, cuando hablo de sentir y de amar, me refiero a amar nuestro proceso de aprendizaje, soy de esos que piensa que para aprender algo hay que amarlo y tener especial sensibilidad, es muy difícil poder aprender algo sin sentirlo. El camino de la formación y el desarrollo debería centrarse en Sentir, Tocar y Experimentar, y cuando nombro estas palabras me vienen a la cabeza las palabras Motivar y Motivado, motivar que las cosas ocurran y sucedan y estar motivado para ello.

Reto, Objetivo, Emoción, Pasión, Liderar, Imaginar, Soñar, Dinamizar, Sentir, Tocar, Experimentar, Motivar, Motivado, unas a otras estas palabras flotando como fruto del azar se retroalimentan entre si con el fin último de amar e ilusionarnos cada  día con nuestra misión, con nuestra profesión.

¿Y SI NO LO AMAMOS?  – DES-CÁMBIALO- 

“… Llegados a este punto me quiero despedir querido y apreciado “Administrador de Emociones” culpándote de todo, absolutamente de todo y espero no dejarme nada, porque mereces que te diga esto y no me lo puedo guardar más, si me callo puede que llegue a estallar; quiero culparte porque velas por el buen funcionamiento de nuestra comunidad, porque haces que todos los servicios funcionen de la mejor manera posible, te culpo de arreglar el ascensor un domingo, te culpo de cuadrar las cuentas, te culpo de aguantar al presidente, tú y yo sabemos que es un “todo lo sabe”, te culpo por mediar con la del piano del 4º, con el de los cigarrillos del 3º, con el hijo de Paco el de  5º para que no llame a los timbres cuando vuelve de fiesta a altas horas de la madrugada; te responsabilizo de que por fin hayamos puesto rampa en el portal para que María la del 6º pueda subir con la silla de ruedas de su hijo, si, si el del accidente de moto, te culpo también de tener paciencia cuando nadie escucha en las reuniones, quiero culparte de tener un teléfono las 24 horas operativo para solucionar nuestras incidencias, te culpo también de coger el teléfono y responder a mis WhatsApp aún cuando estás con tu familia, te culpo y a la vez te ex–culpo de ser como eres porque eres comprometido, porque amas tu trabajo, porque culparte de otra cosa diferente sería echar piedras y adoquines contra mi tejado que a la vez es el tuyo. Gracias a todos los Administradores de Fincas y a su capacidad de “administrar” emociones porque su motivación también es la nuestra, gracias por mirar hacia adelante…”   Un vecino muy satisfecho.

Jaime Santamaria Vega  -Formador; Experto en liderazgo y desarrollo de proyectos, mediación, motivación y comunicación- @jsantamariavega

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