Entrevista a Dolores Huerta, directora general de Green Building Council España (GBCe): “La rehabilitación es una tarea obligada si queremos cumplir los compromisos de la UE en materia de lucha contra el cambio climático e independencia energética”

Dolores Huerta explica, en esta entrevista, el papel determinante de los administradores de fincas colegiados en el desarrollo e impulso de la rehabilitación de edificios. Pero también nos responde sobre las directivas europeas, el camino hacia una arquitectura sostenible o la situación de España con respecto a la eficiencia energética de su parque inmobiliario. Para Huerta, “los administradores de fincas colegiados son los consejeros de confianza de las comunidades de vecinos y, por tanto, deben facilitar el acceso a una información técnica de calidad, que es la que deben aportar los arquitectos”.

DOLORES LAGAR TRIGO -Administradora de Fincas y periodista-

P: ¿Cómo valoraría la nueva Directiva de Eficiencia Energética de los Edificios? 

La nueva Directiva de Eficiencia Energética de los Edificios —EPBD, por sus siglas en inglés—, supone un avance amplísimo hacia una edificación descarbonizada. Asimismo, pone sobre la mesa los instrumentos para la descarbonización de los edificios existentes, como el Plan Nacional de Rehabilitación, que deberán definir los Estados miembros antes de 2025, con compromisos firmes y que debe definir y buscar los recursos necesarios para su puesta en práctica.

También define los estándares mínimos de eficiencia energética (MEPS), que ponen fecha final de existencia a los peores edificios en términos de comportamiento energético, obligando a su rehabilitación antes de 2030 —los F y G— y de 2033 —los E—.

Creo que los ciudadanos están por la labor de generar comunidades energéticas, aunque aún hay algunas trabas diarias de orden administrativo y de tramitación con las compañías eléctricas que no siempre agilizan la tramitación tanto como debieran”

Del mismo modo, incorpora el Indicador de Huella de Carbono —potencial de calentamiento global—, cuya medición será obligatoria en todos los edificios que se construyan a partir de 2027 y, a buen seguro, se irán limitando con el tiempo para conseguir una descarbonización en todo el ciclo de vida de los edificios.

Se incorpora también el Pasaporte del Edificio, para facilitar la rehabilitación por fases, y se define el edificio cero emisiones —en fase de uso—, que será el estándar que sustituya al actual edificio de consumo de energía casi nulo.

¿Se han conseguido los objetivos propuestos con las directivas que van a ser modificadas?

Sin duda alguna, las directivas anteriores han conseguido grandes avances en materia de eficiencia energética y en los primeros pasos para la implantación de renovables. La última versión del Código Técnico de la Edificación (CTE), de 2020, es ya muy estricta para la nueva edificación, sobre todo para la residencial. Posiblemente, la mayor crítica es que en España tardamos siempre demasiado en trasponer las directivas. En vez de adelantarnos al cambio y contemplarlo como una oportunidad de renovar e independizar nuestra economía de los combustibles fósiles, lo vemos como una imposición. Así todo cuesta más.

¿En qué situación se encuentra España con respecto a la eficiencia energética de su parque inmobiliario?

España es uno de los países de la Unión Europea (UE) con un parque inmobiliario más envejecido. Los números hablan por sí solos: el 51% de los edificios se construyeron antes de que existiera cualquier normativa de eficiencia energética y apenas un 10% se construyeron con el actual CTE —con su primera versión—, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

A esta mala situación de partida se suma el hecho de que no hay cultura de la rehabilitación. Esta se reduce a la mera conservación y a la intervención puntual por reformas, cambios de uso o de propietario. De hecho, en España la actividad de rehabilitación no despega mucho de las 30.000 viviendas rehabilitadas al año y los planes de la actual Estrategia Nacional de Rehabilitación hablan de rehabilitar 1,2 millones antes de 2030.

Considera que el objetivo fundamental no debe de ser construir, sino rehabilitar. ¿Es el camino para una arquitectura sostenible?

La rehabilitación es una tarea obligada si queremos cumplir los compromisos de la UE en materia de lucha contra el cambio climático e independencia energética. Eso no significa que no sea necesaria la nueva construcción. Pero hay que cambiar la perspectiva en este sentido, tendiendo a un enfoque más racional y evitando su impacto ambiental, dando respuesta a la verdadera necesidad de habitabilidad de nuestra sociedad. En muchos casos, la rehabilitación no será posible y será preferible la regeneración, que implica casi volver a construir.

“La mayor dificultad radica en que son unos fondos complejos de solicitar, se necesita mucha documentación y los tiempos para solicitarlos —entre toma de decisión, redacción de proyecto y petición de ofertas— pueden no ser suficientes”

Lo que es indudable es que necesitamos multiplicar por 10 el ritmo de la rehabilitación y hacerla de manera integral y profunda. Los edificios no solo necesitan mejorar su comportamiento energético, también deben incrementar su accesibilidad, sus prestaciones en materia de salud y confort, etc.

En ambos casos, tanto si se trata de construir como de rehabilitar, tenemos que minimizar la huella de carbono de las actuaciones y trabajar en el ámbito de una economía circular.

Los Fondos Next Generation están y van a ser fundamentales para la rehabilitación de edificios. ¿Con qué problemas se están encontrando las comunidades de propietarios para solicitarlos?

Los fondos son un pistoletazo para arrancar, una oportunidad única que las comunidades de propietarios más adelantadas pueden aprovechar para financiar gran parte de las obras.  La mayor dificultad radica en que son unos fondos complejos de solicitar, se necesita mucha documentación y los tiempos para solicitarlos —entre toma de decisión, redacción de proyecto y petición de ofertas— pueden no ser suficientes.

Por otro lado, las comunidades autónomas, encargadas de repartir los fondos, no están siendo todo lo ágiles que deberían. Debemos tener en cuenta que las obras tienen que estar terminadas antes de finales de 2026.

Se habla mucho de las ciudades de los 15 minutos. ¿Es uno de los retos del futuro?

 En GBCe hablamos mucho de edificios, pero sin duda el reto son las ciudades descarbonizadas. Una ciudad de ese tipo tiene que facilitar la movilidad de cercanía para evitar los desplazamientos en vehículo privado.

¿Qué razones daría para que el autoconsumo colectivo se conozca y se desarrolle? ¿Con qué trabas se están encontrando los vecinos actualmente para su implantación?

 El autoconsumo colectivo es la manera más inteligente de generar la energía renovable en las ciudades, ya que aprovecha las sinergias de distintos usos para hacer uso eficiente de la energía que se genera. Creo que los ciudadanos están por la labor de generar comunidades energéticas, aunque aún hay algunas trabas diarias de orden administrativo y de tramitación con las compañías eléctricas que no siempre agilizan la tramitación tanto como debieran.

“Lo que es indudable es que necesitamos multiplicar por 10 el ritmo de la rehabilitación y hacerla de manera integral y profunda. Los edificios no solo necesitan mejorar su comportamiento energético, también deben incrementar su accesibilidad, sus prestaciones en materia de salud y confort”.

Me encantaría ver que, en un futuro no muy lejano, estas comunidades energéticas se convierten también en comunidades de rehabilitación —que buscan una edificación descarbonizada— y en productoras de energía.

 Los administradores de fincas colegiados y los arquitectos han firmado convenios de colaboración para trabajar, conjuntamente, en la rehabilitación de edificios con los fondos Next Generation. ¿Qué resaltaría de esta colaboración conjunta?

 El papel de los administradores de fincas en el impulso de la rehabilitación es vital. Son los consejeros de confianza de las comunidades de vecinos y, por tanto, deben facilitar el acceso a una información técnica de calidad, que es la que deben aportar los arquitectos. Creo que los administradores de fincas deben formarse para conocer bien todo el proceso de la rehabilitación y, además, deben hacer valer sus servicios. La labor de acompañamiento a la comunidad en todo el proceso es fundamental y suele ser más larga y decisiva que la de los propios técnicos.

Seguro que se nos olvidan muchas cosas importantes. ¿Podría decirnos cuáles y qué no le hayamos preguntado?

Pues seguramente, pero serían demasiadas para resumirlas en una entrevista. Os recomiendo nuestro último Informe País GBCe 2022: sobre el estado de las urgencias de la edificación sostenible en España, en el que explicamos de una manera sencilla los retos a los que se enfrenta la edificación en los próximos años.

 

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